KABBALAH



Kabbalah (Hebrew: קַבָּלָה; standard vocalization: Qabbala; Tiberian vocalization: Qabbālāh; literally a "receiving" in the sense of a "received tradition") is an esoteric form of Jewish mysticism, which attempts to reveal hidden mystical insights in the Tanakh (Hebrew Bible). It offers mystical insight into divine nature.
The term "Kabbalah" was originally used in Talmudic texts (see Talmud), among the Geonim (early medieval rabbis) and by Rishonim (later medieval rabbis) as a reference to the full body of the oral tradition of Jewish teaching, which was publicly available.
The seventy-two names
The Sephirot in Jewish Kabbalah
Even the works of Prophets were referred to as Kabbalah, before they were cannonized (seebiblical canon) as part of the written tradition. In this sense Kabbalah was used in referring to all of Judaism's oral law. Over time, the oral law was recorded, but the esoteric teachings remained an oral tradition. Thus, this term became connected with doctrines of esoteric knowledge concerning God, God's creation of the universe and the laws of nature, reasons for the commandments in the Torah and the ways by which God administers the existence of the universe. Now, even the esoteric teachings of the Torah are recorded, but it is still known as Kabbalah..
According to Jewish tradition Kabbalah dates from Adam, although modern liberal rabbis date its origins in the 13th century. This knowledge has come down as a revelation to elect saints from a remote past, and for the most part, was preserved only by a privileged few. The proper protocol for teaching this wisdom, as well as many of its concepts, are recorded in the Talmud (second chapter of tractate Haggiga). It is considered part of the Jewish oral law by the majority of religious Jews in modern times, although this is not agreed upon by many modern liberal rabbis and a minority of Orthodox rabbis.
The word קַבָּלָה is most commonly transliterated as Kabbalah but also can be rendered as Cabala, Cabalah, Cabbala, Cabbalah, Kabala, Kabalah, Kabbala, Qabala, Qabalah, Kaballah, or Kabballa.



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QUIEN PUEDE INICIARSE EN LA KABBALAH?


Cada persona, independientemente de su género, raza, religión o nacionalidad puede estudiar la sabiduría de la Cabalá. Por esta razón, los cabalistas siempre han tratado de difundir esta sabiduría tanto en Israel como en el mundo entero, para que esta opción sea del conocimiento de todos. Esto es particularmente válido para todos aquellos cuyas almas están ya listas para el estudio de la sabiduría de la Cabalá. Por medio del estudio pueden corregirse y alcanzar el propósito de la Creación. Quienes aún no sienten la necesidad de estudiar Cabalá es importante que conozcan el sistema por si más adelante desean hacerlo. Eso les permite acelerar su progreso hacia la fase de corrección.
Si leemos El Estudio de la Diez Sefirot (Talmud Eser Sefirot), una de las obras fundamentales de la Cabalá, escrita por Baal HaSulam en el siglo pasado, nos daremos cuenta que desde la primera página, Rabí Yehuda Ashlag (Baal HaSulam) explica que cada individuo puede y debe estudiar Cabalá. Es absolutamente imperativo para todos aquellos que tienen una sola pregunta punzante en sus corazones: “¿Cuál es el significado de mi vida?”

Aunque la sabiduría de la Cabalá es una ciencia amplia y compleja, Rabí Ashlag nos introduce a su obra con una sencilla pregunta muy humana, que todos nosotros reconocemos. Quienes se sientan desilusionados con otras respuestas, encontrarán la respuesta que buscan en la sabiduría de la Cabalá y sólo allí. ¡No hay otra manera! El individuo que no se pregunte, “¿Cuál es el significado de mi vida?” no sacará provecho de la sabiduría de la Cabalá.

Prohibiciones Anteriores
En el pasado, los hombres menores de cuarenta años que no estuvieran casados, y las mujeres, tenían prohibido estudiar Cabalá. Fue Rabí Isaac Luria, el ARÍ quien determinó que a partir de su generación en adelante, se permitiría el acceso de la Cabalá a todos los hombres, mujeres y niños, siempre y cuando se sintieran llenos del deseo de alcanzar la espiritualidad, demostrando así la madurez de sus almas.

Nuestro deseo y pasión por la espiritualidad y nuestra búsqueda por descubrir el significado de la vida es lo único que prueba que estamos listos para estudiar la sabiduría de la Cabalá. Es más, Rav Kuk contestó a la pregunta, “¿Quién puede estudiar Cabalá?” con estas sencillas palabras: “Quien lo desee”.

Conocimientos Previos
No hay necesidad de tener conocimientos previos para estudiar Cabalá. Es una ciencia que se ocupa del contacto personal con el Creador. Si uno siente la necesidad de estudiar el Mundo Superior, los conocimientos adquiridos en este mundo no serán de gran ayuda. Los estudiantes desean comprender las leyes del Mundo Superior, no las leyes de este mundo. Por consiguiente, a estas personas no se les deben imponer condiciones previas o cierta preparación antes de iniciar sus estudios.

El único requisito es leer los libros correctos y tener el deseo genuino de espiritualidad. Es decir, se llega a la Luz únicamente por la necesidad de corregir el deseo. La mente humana actúa como un auxiliar para cumplir con nuestros deseos egoístas. Si intentamos entender la Torá sólo por medio del intelecto, percibiremos la ciencia que contiene, pero no su Luz.

Por lo tanto, a las personas que aprenden únicamente las leyes prácticas de la Torá y las realizan mecánicamente, sin corregir sus corazones, se les llama Gentiles. Poseen el conocimiento, pero no la Luz. La Torá es la luz del Creador que penetra en nuestras vasijas corregidas, mientras que el conocimiento es la destreza sobre lo que está escrito, dónde y como. El hombre puede ser experto en la Torá, saber de memoria el Talmud, sin haber logrado llegar a la espiritualidad verdaderamente.

Este fenómeno existe en el estudio de la Cabalá también: un individuo puede conocer todos los textos de la Cabalá y dominarlos como un profesor universitario, pero esto no quiere decir que sus deseos estén corregidos o que haya reemplazado su egoísmo con el altruismo.

Ese es el propósito de nuestra Creación y el propósito de la entrega de la Torá. Si aprendemos y ponemos en práctica lo que examinamos al ir estudiando, corregimos nuestra naturaleza. Sólo entonces se puede considerar que estamos estudiando la Torá. Pero si aprendemos sólo para adquirir conocimientos, eso es todo lo que estaremos logrando.

Por lo tanto, un maestro verdadero no exige habilidad de parte de sus estudiantes. Por el contrario, desea ver sus dudas, sus debilidades, la sensación de falta de comprensión y su dependencia en el Creador. Estas son las señales de que se ha iniciado el proceso de equivalencia con la Fuerza Superior.

Si los principiantes se enorgullecen de su conocimiento y demuestran seguridad y auto-estima es porque cuanto más se aprende más se desarrolla la pericia, como en cualquier otra enseñanza. Sin embargo, en la sabiduría de la Cabalá, a diferencia de otros estudios, y en contra del sentido común, no debe incrementar el conocimiento, sino la sensación de que no se sabe nada.

Durante el estudio
Baal HaSulam, Introducción al Estudio de las Diez Sefirot, artículo #155:

"Por lo tanto, debemos preguntar, ¿por qué entonces, los cabalistas apremian a cada persona a profundizar en la sabiduría de la Cabalá? En verdad tenemos una cuestión de peso, digna de ser divulgada, que hay un magnífico y valioso remedio para todos aquellos que profundicen en la sabiduría de la Cabalá. Aunque no entiendan lo que están aprendiendo, a través del anhelo y del gran deseo de comprender lo que están aprendiendo, van a despertar en sí las Luces que rodean sus almas.

Significa que a cada hombre de Israel se le garantiza el alcance máximo de todos estos maravillosos alcances que Dios determinó conceder a cada criatura en el Pensamiento de la Creación. Pero, quien no lo haya logrado en esta vida, lo logrará en la siguiente y así sucesivamente, hasta que haya completado lo que preliminarmente El pensó.

Y mientras el hombre no haya alcanzado la perfección, éstas Luces que están destinadas a llegar a él, se consideran Luces Circundantes. Esto significa que están listas para él, aguardando que alcance las vasijas de recepción. Entonces éstas Luces se revestirán dentro de las vasijas preparadas.

Por lo tanto, aún cuando las vasijas estén ausentes, al profundizar en esta sabiduría, mencionando los nombres de las Luces y las vasijas relacionadas con nuestras almas, inmediatamente somos iluminados hasta cierto grado.

Sin embargo, ellas nos iluminan sin revestirse en la interioridad de nuestras almas, puesto que no tenemos las vasijas que se necesitan para recibirlas. En realidad, la iluminación que recibimos una y otra vez al estudiar, nos atrae la gracia desde Arriba, impartiéndonos la recompensa de la santidad y la pureza, haciéndonos avanzar enormemente hacia nuestra perfección"

Un Guía Espiritual
Es difícil distinguir a un maestro espiritual genuino de uno que tan sólo aparenta serlo. En esta época, todos desean diversión ordinaria y sencilla, respuestas fáciles y soluciones rápidas. Las personas pueden dejarse engañar por un orador elocuente y pasar por alto los atributos de un guía espiritual que, por naturaleza, no son teatrales.

Si ese es el caso, ¿cómo podemos identificar a un maestro espiritual auténtico en esta generación? Un guía espiritual puede que sea competente en muchos campos, la ciencia, las leyes religiosas, las costumbres, la educación, etc. Sin embargo, no es suficiente conocer lo que está escrito en los libros de Cabalá para llegar a ser un guía espiritual. En ese caso, esa persona pueda que comprenda únicamente la sabiduría, pero no su interioridad, su Luz. Sobre esto nuestros sabios nos advierten, “Sabiduría en los Gentiles, créanlo, Torá (Luz) en los Gentiles, no lo crean”.

La palabra “gentil” no se refiere a un no judío, sino a un egoísta que todavía tiene que corregirse. Una persona así puede desplegar conocimientos impresionantes de Cabalá y vanagloriarse frente a sus estudiantes, exhibiendo su conocimiento con citas exactas de los textos, etc.
Esta manifestación de conocimientos puede al principio llevar a los principiantes a considerar a su maestro como una persona espiritual. La razón es que los estudiantes que empiezan no pueden saber lo que es la espiritualidad, y en ese caso, no tienen manera de examinar la ausencia o presencia de ésta en una persona. El principiante atraviesa por cambios tan fundamentales al inicio del viaje que si le es difícil comprender lo que ocurre en su interior, mucho más complicado le es evaluar a otra persona correctamente.

Un estudiante cuando empieza es iletrado aún en lo referente a la Torá escrita y, por lo tanto, puede considerar a cualquier persona como un gran maestro. Sin embargo, existen diferencias fundamentales entre un cabalista y una persona diestra en la Torá: en la Cabalá, el maestro es algo más que un rabí, es un guía espiritual. El significado de la palabra hebrea rabí es, “Grande”. El maestro y el estudiante experimentan el camino espiritual simultáneamente.

La meta del maestro no es que los estudiantes le teman y lo respeten; por el contrario, desea que estudien de tal forma que desarrollen temor, respeto y amor por el Creador; quiere colocarlos cara a cara con Su poder. Desea enseñarles cómo dirigirse directamente al Creador. Aquellos que transitan por el desarrollo espiritual experimentarán en algún momento la sensación de bajeza, debilidad, egoísmo y la vileza de sus propios deseos.

Una vez que experimentamos estos sentimientos, no podemos estar orgullosos de nosotros mismos, puesto que comenzamos a ver que todo viene del Creador. Esta es la razón por la cual un maestro de Cabalá es una persona modesta que vive su vida diaria como todos nosotros: no es un sabio que está desconectado del mundo.

Por eso ni el maestro cabalista ni sus estudiantes son arrogantes. No fuerzan sus ideas a los demás, ni los sermonean. El propósito del rabí es hacer que el estudiante se enfoque en el Creador en cualquier situación, no hacia él. En todos los demás métodos, aún cuando pretendan ser cabalistas, los estudiantes empiezan a sentir reverencia hacia el maestro, no hacia el Creador.

La sabiduría de la Cabalá es la ciencia más práctica de todas. Todo está sujeto a experimentación por parte del estudiante. Por eso un guía espiritual cabalista es una especie de entrenador que trabaja al lado de su estudiante. Aún cuando el estudiante no lo perciba, el rabí siempre lo ayuda y lo dirige.

Un Discípulo Sabio
Un discípulo sabio es una persona que desea aprender del Creador Mismo. Pero, ¿qué podemos aprender del Creador? La única propiedad del Creador es Su Deseo de deleitar a Sus criaturas. En la medida que deseemos adquirir esta propiedad precisa, es decir, deleitar al Creador, uno se hace merecedor del título de “discípulo sabio”, lo cual significa, el discípulo del Sabio (de El Creador).

Todo aquel que asiste a las lecciones, gradualmente siente que no entiende nada. Eso es ya el discernimiento de la verdad fundamental. El Creador le envía esa sensación porque desea acercarlo a Él. Cuando el Creador no desea a alguien cerca de Él, le da satisfacciones en la vida, con su familia y en el trabajo. De hecho, sólo es posible evolucionar a través de una perpetua sensación de insatisfacción.

El conocimiento cabalista no es válido antes de que pase por nuestro corazón y nuestras emociones. Podemos estudiar cualquier ciencia en el mundo sin transformar nuestros atributos; no hay una sola ciencia que exija a los científicos que cambien su visión y se corrijan. El motivo es que todas las ciencias giran alrededor de la acumulación de conocimientos sobre el aspecto exterior de nuestro mundo, aún cuando la ciencia comienza a averiguar la dependencia que existe entre los resultados de un experimento y los atributos del científico que lo realizó. En el futuro, los científicos descubrirán que cualquier conocimiento real puede lograrse sólo si el investigador iguala sus propios atributos con los del sujeto de estudio.

A todos se nos brindan muchas oportunidades para iniciar nuestro progreso en la dirección correcta. Es importante identificarlas y no perder ninguna de ellas que son otorgadas a nosotros por el Creador. Debemos luchar por Él únicamente e intentar ver Su guía en todo lo que nos ocurre, en cada pensamiento que llega a nuestra mente.

Los grandes cabalistas escribieron cómo se avanza hacia el mundo espiritual. El Creador nos otorga muchísimo más de lo necesario para progresar; debemos agradecerle a Él y a los cabalistas por habernos dado todo esto.

Los maestros que nos han transmitido el deseo de llegar al Creador y el propósito de Su Guía se encontraban en un grado espiritual tan elevado, que está más allá de nuestra imaginación, aún antes de alcanzar el primero y más bajo de los grados espirituales.

Los grandes cabalistas encontraron las palabras adecuadas para describir las acciones del Creador en beneficio nuestro; ellos vistieron Su luz y Sus acciones en palabras y frases. Los cabalistas escribieron en un nivel tal que nos hiciera posible comprender al inicio de nuestro viaje, de manera que más adelante, mediante el trabajo esforzado y la profundización de los textos, podamos sentir Su Luz directa y completamente.

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PERCIBIENDO LA REALIDAD







A pesar de que sus orígenes se remontan a la antigüedad, desde los tiempos de la antigua Babilonia, la ciencia de la Cabalá se ha mantenido prácticamente escondida de la humanidad desde que apareció hace más de cuatro mil años.

Esta misma ocultación es lo que ha mantenido el atractivo subyacente de la Cabalá. Renombrados científicos y filósofos de muchos países, como Newton, Leibniz, y Pico de la Mirandola, han investigado e intentado entender la ciencia de la Cabalá. Sin embargo, hasta la fecha, sólo unos cuantos saben lo que la Cabalá realmente es.

La ciencia de la Cabalá no habla acerca de nuestro mundo, y por esta razón, su verdadera esencia no es captada por las personas. Es imposible comprender lo invisible, lo imperceptible, y lo que no ha sido experimentado. Durante miles de años, a la humanidad se le ofreció una amplia variedad de cosas bajo el nombre “Cabalá”: hechizos, maldiciones, y también milagros, todo excepto la verdadera ciencia de la Cabalá. Por más de cuatro mil años, el entendimiento común acerca de ésta se ha visto enredado con conceptos equivocados e interpretaciones erróneas. Por esta razón, ante todo, su esencia debe ser aclarada. El cabalista Yehuda Ashlag la define de la siguiente manera en su artículo La Esencia de la Sabiduría de la Cabalá:

“Esta sabiduría es, ni más ni menos que una secuencia de raíces que penden a razón de causa y efecto, en reglas fijas y determinadas, entrelazándose en una única, meta exaltada descrita como ‘la revelación de su divinidad hacia sus criaturas en este mundo’”.

Las definiciones científicas pueden ser complicadas y densas. Intentemos examinar lo que se está diciendo aquí.

Existe la Fuerza Superior o el Creador, y fuerzas gobernantes descienden desde esta Fuerza Superior hasta nuestro mundo. No sabemos cuántas fuerzas habrá, pero en realidad esto no es importante. Existimos aquí, en nuestro mundo. Somos creados por una fuerza superior que llamamos “el Creador”. Estamos familiarizados con varias fuerzas en nuestro mundo, tales como: la gravedad, el electromagnetismo y el poder del pensamiento. Sin embargo, hay fuerzas de un orden más elevado que actúan sobre nosotros mientras se mantienen ocultas.

Llamamos a la fuerza máxima suprema, “el Creador”. El Creador es la suma de todos las fuerzas del mundo y el nivel más alto en la línea de fuerzas gobernantes.

Esta Fuerza Superior dio vida a los mundos superiores. Hay cinco mundos en total. Les sigue el Majsom, una barrera que separa los mundos superiores y nuestro mundo. Desde la Fuerza Superior –el Creador, también conocido como “El Mundo del Infinito”– las fuerzas descienden a través de todos los mundos, dando vida a nuestro mundo y a los seres humanos.

La ciencia de la Cabalá no estudia nuestro mundo y a los seres humanos en él, como lo hacen las ciencias tradicionales. La Cabalá estudia todo lo que hay después del Majsom.

Como mencionamos anteriormente, el cabalista Yehuda Ashlag dice que “esta sabiduría es, ni más ni menos que una secuencia de raíces que penden a razón de causa y efecto, en reglas fijas y determinadas…” No hay nada más que fuerzas descendiendo de acuerdo a leyes precisas". Es más, estas leyes, tal como las describe Ashlag, son fijas, absolutas y omnipresentes. En última instancia, todas son dirigidas de manera que uno pueda revelar la máxima fuerza gobernante de la naturaleza mientras se está en este mundo.

Hasta que una persona pueda revelar completamente esta fuerza, hasta que conozca todos los mundos que debe ascender, obedeciendo las mismas leyes que afectan a las fuerzas descendientes, y hasta que esa persona alcance el Mundo del Infinito, no dejará este mundo. ¿Que significa “no dejará”? Esta persona reencarnará continuamente en nuestro mundo, evolucionando de una vida a la siguiente hasta llegar el estado donde surge el deseo de alcanzar la Fuerza Superior.

QUE ES LO QUE EL QUIERE DECIRME?


Qué es lo que Él quiere decirme







Que la vida no pase así nada más como algo que sucede porque sí, sino que no dejemos escapar ni un solo instante sin sacar algún provecho de éste; atribuirlo al Creador, y discernir qué es lo que Él quiere decirme en cada momento. Porque toda nuestra vida es un diálogo, es una conversación con nosotros... y nosotros no escuchamos...

¿Qué es lo que nos falta para poder sentirlo?


Intentar volvernos más sensibles, con mayor receptividad al hecho de que existe la Voz de Dios y que se dirige a nosotros, esa fuerza que quiere revelarse, que “golpea nuestro corazón”, como decimos, y que aún no somos capaces de sentirla. Está aquí pero no la percibimos.

¿Qué es lo que nos falta para poder percibirla? Nos falta apreciar, valorar esta cualidad de otorgamiento, la salida hacia afuera, la elevación por encima de nosotros mismos.

Entonces, cuando yo salga fuera de mí mismo, hacia el grupo, hacia la conexión entre nosotros, ahí La voy a sentir, ahí La voy a escuchar.

Mi receptor no está dentro de mí; está en una cualidad fuera de mí. Si este atributo es lo que me rige, voy a poder percibirlo.

Reemplazar la fuerza que nos activa

(Parte III - “La Cabalá y su esencia” - Baal HaSulam)

Esta revelación se realiza en la medida en que yo me vuelvo el otorgante. Y, ¿cómo puedo decir, entonces, que “yo descubro al Creador”? Entonces, ¿quién es el “yo” que descubre al Creador? Aún existen en mí algunas cualidades que todavía no perciben al Creador. Pero después, cuando descubro todo plenamente, entonces ya no hay “yo” y “Él”, sino que simplemente se convierte en “la cualidad de otorgamiento que me rige”, y eso es todo.

Quiere decir que nosotros simplemente reemplazamos la fuerza que nos activa. Y queremos sustituirla. En lugar de que yo piense incesantemente en cómo recibir, que piense en cómo otorgar. Y en realidad mi actual manera de actuar es sólo una costumbre. No hay nada bueno en eso. Simplemente estoy acostumbrado, no me puedo desconectar de esto. Es simplemente un comportamiento al que estoy habituado. Porque, como dice Baal HaSulam sobre al deseo de otorgar, es sólo un problema psicológico. En el otorgamiento hay más oportunidades de disfrutar y de crecer. Pero, actuamos según nuestras costumbres.

Por eso, para poder superar nuestros hábitos, necesitamos pedir a una fuerza externa a la que llamamos “Luz Circundante”, que nos cambie, que nos active de otra manera.


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MADONNA O ESTHER Y LOS FAMOSOS MUNDANOS SEDUCIDOS POR LA KABBALAH



OPINION DE LA CRISTIANDAD




VISTO EN: SANTA IGLESIA MILITANTE

Si bien en un principio pudo parecer una excentricidad más de Madonna, lo cierto es que la diva del pop hasta el momento no ha abandonado su fe en la Kabala y se ha convertido en un referente de esta nueva movida espiritual que gana cada día más adeptos. Su llegada a la Argentina, de hecho, además de generar un verdadero furor entre sus fanáticos, también ha motorizado distintos encuentros de parte de los seguidores de la Kabala en nuestro país. ¿Una religión? ¿Un método filosófico? ¿”gimnasia espiritual” como lo llaman algunos? Sea uno o lo otro, lo real es que el culto que acaba de popularizar la diva del pop gana cada día más adeptos y es mirado con mayor inquietud en todo el mundo.

Según afirma el medio digital argentino Quilmes Presente, a caballo entre la astrología, la numerología y la psicología, la Kabala ha pasado en poco tiempo de ser la pasión de unos pocos a convertirse en un auténtico fenómeno que ha cautivado a numerosas estrellas de Hollywood, desbancando incluso a la poderosísima Cienciología con Tom Cruise a la cabeza. Elizabeth Taylor, Madonna, Demi Moore o David Beckham son algunos de los personajes que se han sumado a esta nueva tendencia espiritual.

Los artistas y demás seguidores de la Kabala (en la tradición judía, sistema de interpretación mística y alegórica del Antiguo Testamento) suelen participar en sesiones de estudio y meditación. En nuestro país, uno de los referentes es la artista Reina Reech, quien incluso dejó entrever en los últimos días un probable encuentro de Madonna con los kabalísticos argentinos. Madonna, cada día más interesada en la mística judía y quien incluso prefiere que la llamen con el nombre de la bíblica reina Esther, ya no ofrece conciertos los viernes por la noche para respetar la jornada sabática judía, y algunas informaciones apuntan a que también respeta las estrictas reglas judías de alimentación.




Pero como se dijo no sólo Madonna se gasta millones de dólares en el Kabbalah Centre, el imperio del rabino Philip Berg que ha abierto una nueva sucursal en Londres gracias a los donativos de la cantante. Actrices como Elizabeth Taylor, Demi Moore, Barbra Streisand, Gwyneth Paltrow, Diane Keaton o deportistas como David Beckham también han encontrado en la Kabala una suerte de “camino alternativo”.

Elizabeth Taylor asegura que le ha dado una luz para atravesar las tinieblas. A Demi Moore, dice, el aprendizaje cabalístico le ha enseñado a valorar las cosas que verdaderamente son importantes. La cuestión es que, con su mezcla esotérico filosófica, está ganando simpatizantes más allá de los EEUU, gracias sobre todo a su extendidísima difusión por internet.

La web del Kabbalah Centre es, obviamente, una de las más visitadas. Desde sus páginas se accede tanto a textos kabalísticos como al sitio de la fundación benéfica con proyectos humanitarios para Asia. Sin embargo, más allá de los textos y actividades benéficas, el merchandising kabalístico mueve miles de dólares: libros, cd, estatuillas, velas, postales, calendarios, y sobre todo, el accesorio estelar: la pulsera de hilo rojo contra el mal de ojo, que se vende al módico precio de 26 dólares la unidad. En definitiva, el Kabbalah Centre es un río de dinero proveniente de los centros repartidos por todo el mundo: una decena en los EEUU y más de cincuenta en el resto del planeta.

EXPLORANDO LA KABBALAH


Años atrás, la ‘kabbalah’ era desconocida, pero hoy es una popular línea espiritual que ha cautivado a famosas como Madonna y Gwyneth Paltrow; en Panamá, también tiene sus adeptos. ¿Qué atrae de la ‘kabbalah’ a las personas?

Karen Berg estuvo en Panamá para lanzar su primer libro donde propone sus ideas para acercar a las mujeres a una línea espiritual, conocida como kabbalah, la que ya practican personalidades de la farándula, tanto internacional como panameña.

Los interesados pagaron 36 dólares a cambio de los cuales recibieron una copia de su libro Dios usa lápiz labial, y la oportunidad de escuchar una charla que, para un sector de los oyentes, fue una excelente experiencia. Para otros, en cambio, fue desilusionante, pues les pareció contradictorio el que una persona promovida como una de las mujeres más espirituales en la actualidad, centrara su discurso en hablar de sí misma. Lo que no se puede negar es que la presencia de Berg en Panamá sembró una semilla, sino de profundo interés, al menos de curiosidad.

El origen

Buscamos en las propuestas espirituales de la kabbalah, en seguidores y expertos, una definición para una palabra ante la cual se abren diferentes posibilidades, unas convergentes y otras opuestas.

Según Gustavo Kraselnik, rabino de la Sociedad Kol Shearith Israel: “La kabbalah es una de las líneas que se desarrollaron en el seno del judaísmo en tiempos bien antiguos y que cobró especial auge a partir de la expulsión de los judíos de España”.

La palabra kabbalah proviene del hebreo y quiere decir tradición, y según el rabino Kraselnik es “algo que se recibe, que viene dado. Es un conocimiento que va pasando y que alude a ciertos conocimientos que no son populares ni masivos, sino ocultos y esotéricos, que tienen que ver con la interpretación de los textos sagrados”.

Por su parte, para Karen Berg, precursora de la kabbalah popular, esta espiritualidad “significa la verdad, el conocimiento que da a las personas, el motivo por el cual Dios los puso en la Tierra, saber cuál es su misión y como ellos pueden acercarse espiritualmente al Creador”.

Para la comunidad hebrea, el tema no es para tomarlo a la ligera. Según el rabino Kraselnik, este es un tema “muy delicado”.

“Los maestros talmúdicos establecieron que la kabbalah no podía ser enseñada en público, sino sólo en privado y a personas mayores de 40 años”, explica el rabino.

Este discernimiento para los judíos incluye conocer propuestas diferentes a las tradicionales, por lo que una persona no madura y sin equilibrio no podía llevarlos bien. Es esencial para acercarse a la kabbalah “haber adquirido conocimientos previos de la tradición judía, la Tora y el Talmud”, afirma Kraselnik.

Además, para entenderla, explica el rabino de la Sociedad Kol Shearith Israel, el idioma es un elemento central. “El hebreo fue el idioma sagrado con el que fue entregada la Tora [Libro de la ley de los judíos] y, por lo tanto, todos las interpretaciones esotéricas parten de una comprensión del hebreo. La mística tradicional juega mucho con las palabras, con las letras que las forman y con su valor numérico”.

En cambio, ahora, la kabbalah popular se puede estudiar y aprender con libros, casetes y apoyarse con conferencias y seminarios. En Panamá, los seguidores han tenido dos oportunidades de escuchar a conocedores de esta línea espiritual, pues anterior a la visita de Karen Berg, otro kabbalista visitó suelo istmeño para dictar un seminario. Se trata del hijo de la autora, Yehuda Berg.

Camino espiritual o moda

Desde que Madonna se hizo practicante de este movimiento espiritual, esta palabra le ha dado la vuelta al mundo. Y después de la profundización de la chica material en la kabbalah son muchos los famosos (actrices y cantantes) que se han unido a este movimiento.

En Panamá, tanto profesionales como gente de la farándula se han hecho practicantes, pues aseguran que es algo muy positivo en sus vidas.

Ana Pérez, productora del programa Moda Inc., cuenta por qué se sintió atraída por la kabbalah: “Yo siento que las nuevas generaciones estamos buscando más espiritualidad, porque hay tanta decadencia en nuestra sociedad, como son las guerras, las drogas, la envidia, la magnitud del irrespeto que existe entre los seres humanos, quienes vivimos con desesperación. Es bueno el mensaje de la kabbalah... le infiere positivismo al planeta y a nosotros como sociedad, porque se basa en dar, en la espiritualidad, en no juzgar”.

Estima Pérez que la base de esta doctrina es ser bueno y no hacerle daño a nadie, en “tener conciencia de que todo lo bueno se te devuelve, y también lo malo”.

Para el ingeniero Jorge E. Martinelli, presidente del Grupo Tinelli, la kabbalah representa la sabiduría máxima. “Es mi guía de vida, significa controlar nuestra propia vida y meditar el resultado de tus acciones antes de actuar”.

En tanto Emilio Regueira, miembro de la banda Los Rabanes, sostiene que la atracción por esta doctrina nació de la necesidad “de llenar un vacío espiritual en mi vida y me parece que la kabbalah es un conocimiento muy lógico, práctico, y realista que une a todas las personas y elimina el caos en este mundo”.

Para el rabino Kraselnik, la kabbalah popular contradice algunas concepciones y le crea preocupaciones. “Yo creo que es un fenómeno de la postmodernidad y como hombre religioso que soy me pregunto, ¿qué estamos haciendo mal nosotros, las religiones organizadas al no brindar contención y espiritualidad a la gente y qué ve en estas alternativas de tipo popular, que son, por lo general, poco serias y sustanciosas, mucho más atractivas que el marco religioso tradicional?”.

En tanto, la teóloga y pastora de la Iglesia Evangélica, María Valarini comenta: “En mis años de tratar con personas he visto los diversos intentos del ser humano por obtener ayuda espiritual de otras fuentes. Por un tiempo, les pueden beneficiar cursos de autoayuda, con filosofías orientales, y otras corrientes semejantes, pero después de un tiempo, se cansan de tal esfuerzo. En cambio, el verdadero cristianismo es permanente, pues no depende de nuestras propias fuerzas, sino que nos permite acudir al Dios de los cielos, exponernos ante él tal y cual somos, y experimentar, entonces, que en nuestra debilidad, él nos hace fuertes”.

A la exponente internacional de la kabbalah popular Karen Berg -a quién le tomó 30 años de estudio entender y encontrar su camino dentro de esta línea espiritual-, se le preguntó si percibía que la kabbalah está un poco distorsionada por ser practicada por mucha gente.

“Prefiero que la gente distorsione la verdad para llegar a la verdad, a que distorsione el mal para llegar al mal. ¡Que se distorsione, maravilloso!”.

UNLOCKING THE MYSTERY OF KABBALAH

Unlocking the mystery of Kabbalah




Madonna, who practices Kabbalah, sports a red string on her left wrist during one of her concerts.
Photo by: Special to The Dispatch

Obliquely referred to as "Jewish mysticism" by most press outlets, Kabbalah, which has been linked with stars like Madonna, Demi Moore, Ashton Kutcher, Britney Spears and many others, defies such a simple explanation.
Kabbalah explores the esoteric realm of faith - the something extra that goes beyond dogma or belief structure in nearly every religion, according to Dr. Lloyd Abrams, a Sonoma County psychologist who has also been a Rosicrucian student for the last 10 years.

Esoteric faith is the moment we reach Nirvana or discover that the "Spirit of the Lord" has descended, he said, and it's incorporated into almost every language and philosophy now.

"Kabbalah isn't a church or a religion, per se," said Abrams. "It is a series of terms, concepts and things that give you the tools to contemplate a higher consciousness. Like any tradition that's been around thousands of years, there are many versions."

What Kabbalah is depends on whom you talk to, experts contend, but both Abrams and David Unterman, cantor emeritus for Congregation Beth Am in Los Altos Hills, agree that the practice is concerned with balance and the esoteric.

"There are stories that help to explain the idea of Kabbalah," said Unterman. "One rabbi says we should carry two scraps of paper with two things written on them. On one, 'The world was created for my sake,' and on the other, 'I am only dust and ashes,' so when we feel depressed or unworthy, we take out the one that says the world was created for us, and when we get overly egotistical and think 'everything is just for us,' we should take out the other. The idea is to find a balance between those two extremes."

The discipline is more of a continuum, he said.

"It goes from theoretical Kabbalah which has to do with how to make choices to some magical things like healing and getting people to fall in love, which I don't do," Unterman said. "Basically, a mystic is someone who is not satisfied with simply reading prayers, but wants to experience the presence of God. "

Thus, Kabbalah has not remained a purely Jewish practice. When Christian monks began translating the works of the Romans and Greeks into Latin during the European renaissance, they also began to translate and transcribe the works of great Hebrew leaders.

Upon the discovery of Kabbalah in these texts, these same monks adopted it to their own system of beliefs, mining its tenets for any clues that their supreme deity, Jesus, really was the son of God and looking for other esoteric signs that would prove his cosmic connection, said Abrams.

As a result, the Western mystic tradition was born, leaving the studies of alchemy and Christian mysticism, of Rosicrucians and Freemasons in its wake.

But Abrams is troubled by the popularization of Kabbalah and what he sees as the watering-down of its message.

"Maybe it's just a matter of simplification or the extent to which it gets turned into psychotherapy or superstition versus more sophisticated thought," said Abrams. "Really, if you want to learn about it, though, there are zillions of books on Kabbalah now. Some of them are sort of scholarly and some of them sort of throw terms around pretty loosely."

But don't take someone promising to teach or practice Kabbalah at his or her word just because that person has tied on a red string, one of the accoutrements associated with the practice.

According to Unterman, Kabbalah is inclusive and accepting of different views, and the only way to tell the difference between teachers is their own style, he said.

"One can't just call something Kabbalah," said Unterman. "You have to live it. You have to ask, how do you live your life? What do you do daily? What do you do weekly? That becomes the important thing. Everything we do here affects the entire universe, and that makes every action we do extremely important."

As recommended reading for novices, Abrams suggests "Kabbalah: The Way of the Jewish Mystic," by either Perle Besserman or Perle Epstein, depending on the publication date.

For further reading, they should note that among followers of the Jewish faith, the main spelling of "Kabbalah" remains, but different spellings can give curious outsiders an idea of what the group is about. Christian mystics, for example, tend to spell the discipline "Cabalah," while those interested in the magical powers that Kabbalah is said to possess tend to be more attracted to "Qubalah."

If superficial studies of the religion leave you wanting more, Abrams suggests the following books: "Inner Space" by Aryeh Kaplan and "Seek My Face," by Arthur Green.