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EXPLORANDO LA KABBALAH


Años atrás, la ‘kabbalah’ era desconocida, pero hoy es una popular línea espiritual que ha cautivado a famosas como Madonna y Gwyneth Paltrow; en Panamá, también tiene sus adeptos. ¿Qué atrae de la ‘kabbalah’ a las personas?

Karen Berg estuvo en Panamá para lanzar su primer libro donde propone sus ideas para acercar a las mujeres a una línea espiritual, conocida como kabbalah, la que ya practican personalidades de la farándula, tanto internacional como panameña.

Los interesados pagaron 36 dólares a cambio de los cuales recibieron una copia de su libro Dios usa lápiz labial, y la oportunidad de escuchar una charla que, para un sector de los oyentes, fue una excelente experiencia. Para otros, en cambio, fue desilusionante, pues les pareció contradictorio el que una persona promovida como una de las mujeres más espirituales en la actualidad, centrara su discurso en hablar de sí misma. Lo que no se puede negar es que la presencia de Berg en Panamá sembró una semilla, sino de profundo interés, al menos de curiosidad.

El origen

Buscamos en las propuestas espirituales de la kabbalah, en seguidores y expertos, una definición para una palabra ante la cual se abren diferentes posibilidades, unas convergentes y otras opuestas.

Según Gustavo Kraselnik, rabino de la Sociedad Kol Shearith Israel: “La kabbalah es una de las líneas que se desarrollaron en el seno del judaísmo en tiempos bien antiguos y que cobró especial auge a partir de la expulsión de los judíos de España”.

La palabra kabbalah proviene del hebreo y quiere decir tradición, y según el rabino Kraselnik es “algo que se recibe, que viene dado. Es un conocimiento que va pasando y que alude a ciertos conocimientos que no son populares ni masivos, sino ocultos y esotéricos, que tienen que ver con la interpretación de los textos sagrados”.

Por su parte, para Karen Berg, precursora de la kabbalah popular, esta espiritualidad “significa la verdad, el conocimiento que da a las personas, el motivo por el cual Dios los puso en la Tierra, saber cuál es su misión y como ellos pueden acercarse espiritualmente al Creador”.

Para la comunidad hebrea, el tema no es para tomarlo a la ligera. Según el rabino Kraselnik, este es un tema “muy delicado”.

“Los maestros talmúdicos establecieron que la kabbalah no podía ser enseñada en público, sino sólo en privado y a personas mayores de 40 años”, explica el rabino.

Este discernimiento para los judíos incluye conocer propuestas diferentes a las tradicionales, por lo que una persona no madura y sin equilibrio no podía llevarlos bien. Es esencial para acercarse a la kabbalah “haber adquirido conocimientos previos de la tradición judía, la Tora y el Talmud”, afirma Kraselnik.

Además, para entenderla, explica el rabino de la Sociedad Kol Shearith Israel, el idioma es un elemento central. “El hebreo fue el idioma sagrado con el que fue entregada la Tora [Libro de la ley de los judíos] y, por lo tanto, todos las interpretaciones esotéricas parten de una comprensión del hebreo. La mística tradicional juega mucho con las palabras, con las letras que las forman y con su valor numérico”.

En cambio, ahora, la kabbalah popular se puede estudiar y aprender con libros, casetes y apoyarse con conferencias y seminarios. En Panamá, los seguidores han tenido dos oportunidades de escuchar a conocedores de esta línea espiritual, pues anterior a la visita de Karen Berg, otro kabbalista visitó suelo istmeño para dictar un seminario. Se trata del hijo de la autora, Yehuda Berg.

Camino espiritual o moda

Desde que Madonna se hizo practicante de este movimiento espiritual, esta palabra le ha dado la vuelta al mundo. Y después de la profundización de la chica material en la kabbalah son muchos los famosos (actrices y cantantes) que se han unido a este movimiento.

En Panamá, tanto profesionales como gente de la farándula se han hecho practicantes, pues aseguran que es algo muy positivo en sus vidas.

Ana Pérez, productora del programa Moda Inc., cuenta por qué se sintió atraída por la kabbalah: “Yo siento que las nuevas generaciones estamos buscando más espiritualidad, porque hay tanta decadencia en nuestra sociedad, como son las guerras, las drogas, la envidia, la magnitud del irrespeto que existe entre los seres humanos, quienes vivimos con desesperación. Es bueno el mensaje de la kabbalah... le infiere positivismo al planeta y a nosotros como sociedad, porque se basa en dar, en la espiritualidad, en no juzgar”.

Estima Pérez que la base de esta doctrina es ser bueno y no hacerle daño a nadie, en “tener conciencia de que todo lo bueno se te devuelve, y también lo malo”.

Para el ingeniero Jorge E. Martinelli, presidente del Grupo Tinelli, la kabbalah representa la sabiduría máxima. “Es mi guía de vida, significa controlar nuestra propia vida y meditar el resultado de tus acciones antes de actuar”.

En tanto Emilio Regueira, miembro de la banda Los Rabanes, sostiene que la atracción por esta doctrina nació de la necesidad “de llenar un vacío espiritual en mi vida y me parece que la kabbalah es un conocimiento muy lógico, práctico, y realista que une a todas las personas y elimina el caos en este mundo”.

Para el rabino Kraselnik, la kabbalah popular contradice algunas concepciones y le crea preocupaciones. “Yo creo que es un fenómeno de la postmodernidad y como hombre religioso que soy me pregunto, ¿qué estamos haciendo mal nosotros, las religiones organizadas al no brindar contención y espiritualidad a la gente y qué ve en estas alternativas de tipo popular, que son, por lo general, poco serias y sustanciosas, mucho más atractivas que el marco religioso tradicional?”.

En tanto, la teóloga y pastora de la Iglesia Evangélica, María Valarini comenta: “En mis años de tratar con personas he visto los diversos intentos del ser humano por obtener ayuda espiritual de otras fuentes. Por un tiempo, les pueden beneficiar cursos de autoayuda, con filosofías orientales, y otras corrientes semejantes, pero después de un tiempo, se cansan de tal esfuerzo. En cambio, el verdadero cristianismo es permanente, pues no depende de nuestras propias fuerzas, sino que nos permite acudir al Dios de los cielos, exponernos ante él tal y cual somos, y experimentar, entonces, que en nuestra debilidad, él nos hace fuertes”.

A la exponente internacional de la kabbalah popular Karen Berg -a quién le tomó 30 años de estudio entender y encontrar su camino dentro de esta línea espiritual-, se le preguntó si percibía que la kabbalah está un poco distorsionada por ser practicada por mucha gente.

“Prefiero que la gente distorsione la verdad para llegar a la verdad, a que distorsione el mal para llegar al mal. ¡Que se distorsione, maravilloso!”.

LA NUEVA PASION DE LOS FAMOSOS..kabbalah


Gwyneth Paltrow y Madonna son algunas de las célebres seguidoras de este movimiento

LONDRES (DPA).- Gwyneth Paltrow cree firmemente en ella. Jerry Hall está decepcionada. Y Madonna acaba de cambiarse el nombre por Esther. Se trata de la kabbalah, no de una secta ni de una religión. "Puede decirse que es una filosofía, si se quiere, o un concepto del mundo", dice Glyn Williams de Nottingham, a quien le gusta que lo describan como un estudioso vitalicio de la kabbalah. Desde hace algún tiempo, esta antigua tradición mística con raíces en el judaísmo se convirtió en culto de estrellas de Hollywood y otros famosos.

La kabbalah, que en hebreo quiere decir transmisión, es descripta en el nuevo diccionario del judaísmo como mística y enseñanza secreta que se transmite a través de los siglos. Muchos seguidores actuales creen que el universo responde a leyes espirituales, que hay que aprender a entender, para vivir en armonía con ellas. "La kabbalah no transmite ninguna verdad fundamental salvo el hecho de que existe un dios", explica Williams. Muchos de sus seguidores son cristianos. Madonna incluso lleva su credo como camiseta ("Kabbalists Do It Better").

"No sé qué es lo que atrae tanto a las estrellas", comenta Williams. "Pero probablemente es el estilo de vida alternativo". Williams mismo es seguidor de la kabbalah desde hace 40 años y ofrece seminarios a 4,50 euros (5,40 dólares) la entrada, para cubrir costos. Pero también hay instalaciones que cobran hasta 600 euros (730 dólares) por un curso de fin de semana. Parece que el precio que se paga es una cuestión de prestigio. El centro de kabbalah en Londres, por ejemplo, más bien atrae a las capas altas de la sociedad. Como informó el "Sunday Telegraph", el centro londinense acaba de comprar una casa de 5,5 millones de euros (6,7 millones de dólares) en el exclusivo Stratford Place con una generosa donación de Madonna. Al contrario de la mayoría de las filosofías new age, la kabbalah no es hostil al capitalismo. Así, según la prensa, el rabino estadounidense Philip Berg creó un imperio con 50 centros en todo el mundo, de Toronto a Moscú, a partir de la creación del primer centro de kabbalah en 1969 en Jerusalén.

El centro de Londres ofrece cursos de diez semanas sobre la "Fuerza de la kabbalah" por alrededor de 270 euros (330 dólares), en su página web se pueden comprar libros y en la tienda hay joyas, medios curativos alternativos y los famosos brazaletes de hilos rojos. Victoria Beckham aparentemente acaba de comprar un brazalete para la muñeca de su marido David. Este aparentemente tiene el poder de mantener alejadas las miradas malignas, posiblemente también las de las mujeres seductoras. Mientras la Posh Spice tiene grandes esperanzas puestas en la kabbalah, la ex esposa de Mick Jagger Jerry Hall aparentemente abandonó recientemente un centro de kabbalah en un ataque de furia. "No sabía que había que donar el diez por ciento de los ingresos para atravesar la puerta milagrosa", fue citada por la prensa británica la ex modelo.